Cómo limpiar la grasa en la cocina

Mantener la limpieza en todos los ambientes de un hogar es relativamente sencillo, sobre todo si tienes una rutina de aseo más o menos constante. Hay espacios como las salas de estar y las habitaciones que pueden requerir un mantenimiento semanal para mantenerse ordenadas e impecables, pero lugares como el baño y la cocina necesitan una atención más frecuente. La cocina es un espacio delicado, pues allí se preparan los alimentos y puede ser foco de infecciones si no se tiene cuidado; además, suele ensuciarse con bastante celeridad. Uno de los enemigos de la limpieza de la cocina es la grasa, porque suele esconderse en los espacios que menos te imaginas. La grasa en la cocina puede mantenerse a raya, sobre todo si te encargas de eliminarla con frecuencia de esos lugares recónditos y evitas que se acumule.

Cómo limpiar la grasa en la cocina

Existen un sinnúmero de detergentes y limpiadores especiales para eliminar la grasa, pero si no quieres lidiar con químicos fuertes e irritantes, puedes contar con el vinagre, bicarbonato y jabón líquido para platos. Prepara una solución con una taza de vinagre blanco, cinco tazas de agua tibia y dos cucharaditas de jabón líquido para platos. El bicarbonato se puede usar mezclando a partes iguales con agua. En casos extremos puedes usar aceite vegetal, el mismo que usas para cocinar. Suena paradójico, pero es una cuestión química: las moléculas de la grasa pegada se unirán a las del aceite y será más fácil de limpiar.

¿Dónde se acumula la grasa?

Cuando limpias una cocina, lo más común es dirigirse a las superficies que están a la vista: mesadas, el espacio alrededor de la estufa, hornillas y planchas. Pocas veces se pone atención a otros lugares que si bien no entran en contacto directo con los alimentos, se llenan de grasa continuamente. Por ejemplo, cuando salteas algún alimento, gotas de aceite minúsculas saltan por doquier y se depositan en todas las superficies y se hacen visibles sólo cuando ya es demasiado tarde y tienes un desastre que limpiar. Así que cuando hagas una limpieza concienzuda en la cocina no olvides estos lugares:

Puertas de gabinetes y alacenas: las puertas de las alacenas siempre son las que reciben las pequeñas gotas de aceite. Dependiendo del material, puedes enjuagarlas con una solución de vinagre, lavaplatos líquido y agua. Pon énfasis en aquellas que estén cerca de los fogones de la estufa.

Ventanas: resulta increíble, pero sin importar qué tan alejada de la estufa esté la ventana, siempre terminan llenándose de grasa. No esperes a que cultive una capa gruesa de grasa y suciedad, lávalas con frecuencia con vinagre y sécalas con una hoja de periódico.

Parte alta de las alacenas: si entre el techo de la cocina y las alacenas hay un espacio, puedes estar seguro de que allí hay una capa gruesa de grasa. Busca una escalera, retira los objetos que estén allí y limpia con agua, jabón y vinagre. Puedes recubrirlo con una capa de papel de aluminio. Es imperceptible y hará más sencilla la tarea de limpieza en el futuro.

Campana extractora: la campana extractora sobre la estufa debe ser limpiada con regularidad, y no me refiero sólo a la parte externa. Algunos modelos tienen rejillas protectoras que puedes sacar y lavar, así que consulta el manual o busca en la red la forma adecuada de limpiarla. De este modo optimizarás su trabajo y será más eficiente.

Recipientes de comida: cada vez que estás cocinando y necesitas ponerle sal o especias a la comida y dejas el recipiente o contenedor cerca o lo tomas con las manos sucias, está acumulando grasa. Repásalos con un trapo húmedo en vinagre para retirarla.

Debajo de la estufa: si tienes una estufa que tiene hornillas y horno en una unidad, debes moverla de su sitio cada par de meses (a menos que esté firmemente empotrada). El suelo y las paredes que rodean la estufa suelen recibir las salpicaduras de grasa diariamente, y como están ocultos casi nunca se limpian. Lo mismo aplica para el refrigerador y lavaplatos.